Comencé este año con mucha energía y fe creyendo que serías maravilloso para mí. Aunque pudiera parecer que en realidad no fuiste muy gentil conmigo, reflexionando acerca del año sólo puedo decir gracias. Durante este año y aunque algunas veces entre lágrimas, aprendí que...
Siempre habrá cosas que yo no puedo controlar aunque así lo quiera. Aunque al principio eso puede ser muy frustrante, en realidad es un alivio el dejar ir la preocupación, simplemente se siente mucho mejor.
¡Es muy bueno tener sueños! pero se requiere más que sólo desear las cosas. Es necesario realizar acciones relacionadas y orientadas hacia esos sueños para lograr que la magia suceda. Hacer lo que uno ama puede dar un tipo de satisfacción muy especial que sólo quien lo realiza lo puede comprender.
Comprarse con los demás no trae nada bueno. Cada quién tiene su propio camino y es muy diferente para cada persona.
Mi riqueza más preciada es mi familia y mi salud, ambos me mantienen en pie para seguir adelante.
El amor verdadero es eterno, no es un cuento de hadas ni tampoco algo que sólo sucede en las películas.
El poder de mis pensamientos es impresionante para crear mi realidad y alcanzar todo lo que quiero.
No se necesita ser un experto para intentar hacer algo nuevo, la maestría vendrá con la práctica pero aunque no suceda, eso no debe de ser motivo para dejar de hacer lo que le apasiona a uno.
Ahora creo más en sentimientos y experiencias que en el tiempo porque el tiempo pasa y no dejar nada más que sentimientos y experiencias que dejan recuerdos y sensaciones. ¿Cómo medir en tiempo abrazos, besos, risas y miradas que hablan palabras maravillosas?
Es mejor sonreír y disfrutar de la vida con una actitud positiva porque la actitud y la energía guían todas las cosas, son percibidas y se impregnan en todo lo que se hace, independientemente de la distancia y de los medios que usen.
Es sano decidir cuáles creencias son realmente de uno y están de acuerdo con los propios valores e ideales para desechar aquellas que se adoptan simplemente porque dijeron que así eran las cosas. Se necesita valor para defender lo que uno cree.
No tengo nada que probarle a nadie más que a mí. Tampoco tengo que hacer cosas para darle gusto a nadie excepto a mí. Pudiera parecer que es una manera de pensar egoísta, sin embargo no lo es. Si estoy feliz conmigo misma y con lo que hago, no sólo estoy alineada con el Universo y con mi más alto propósito, sino que también transmito felicidad y buena energía.
Es precisamente por ese motivo que acepté el reto #DecemberPositivity, para contagiar energía positiva a través de un ejercicio de introspección personal que disfruté mucho al analizar ¿qué cosas positivas podía rescatar de mi año?
Creo que cuando uno se enfoca en lo bueno, más cosas buenas vienen a uno y creo que siempre hay algo bueno en todo. Aunque estas lecciones se dicen fácil y me encantaría compartir qué hay detrás de estos aprendizajes no voy a romper la energía positiva de este blog, además ya pasó y lo importante es aprender a ver lo bueno y lo positivo de lo que sucede y de todo lo que viene.
Aunque las cosas no sucedan como se quiere si algún aprendizaje se puede rescatar entonces valió la pena. Si una risa o una sonrisa se escapó, valió la pena. Si cada célula del cuerpo se emocionó, valió la pena. Y al final, prefiero recordar esos momentos para poder apreciar que esos pequeños detalles significan mucho para sentirme viva y disfrutar la vida. Este año me enseño a aprovechar la vida, las oportunidades y el tiempo.
Así que, querido 2016, aunque pudiera parecer que no fuiste muy bueno conmigo porque me dejas con sueños pendientes por hacer realidad, gracias por todas estas lecciones y por los sueños que faltan por hacer realidad pues me motivan a entrar a un 2017 manteniendo mis mejores esperanzas en que será un buen y mágico año.
